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Un problema caliente

Cuando el equipo de Nuevas Esperanzas visitó por primera vez la comunidad de El Ojochal del Listón, la extensa deforestación en las laderas del Volcán Telica saltaba a la vista.  Hace mucho tiempo estas laderas estaban cubiertas por un denso bosque tropical, pero el avance de la frontera agrícola, combinado con la tala ilegal, las plagas, los incendios forestales y los huracanes, han reducido el bosque a unos pequeños fragmentos aislados.  Es común encontrar troncos caídos de diferentes especies de árboles en las fincas de las laderas y actualmente es raro encontrar árboles de especies nativas de madera preciosa.  Los efectos de la deforestación no son solamente ambientales; el incremento de la erosión del suelo a causa de la deforestación reduce el rendimiento de las cosechas, la pérdida de vegetación incrementa el riesgo de deslaves de lodo, y la pérdida de la vida silvestre reduce el potencial turístico.

De los varios factores que contribuyen a la deforestación en el Volcán Telica, es posible que el más devastador sea las quemas indiscriminadas.  Los incendios forestales son causados por las prácticas agrícolas de “tumba y quema”, la caza de iguanas, la recolección de miel de colmenas naturales, o incluso simplemente por recreación!  Estos incendios no solamente destruyen grandes áreas de bosque, sino que también afectan a la fauna local, la cual ya está bajo amenaza por la caza.  Varias especies de monos han desaparecido completamente de estas laderas, y aunque la zona todavía es el hábitat de dos especies de felinos en peligro de extinción, el margay y el ocelote, estos también están en grave peligro.  Algunos de los productores de las comunidades de las laderas dentro del Area Protegida Telica-Roca son propietarios de tierra que incluye bosques naturales, pero ellos por lo general consideran que estas son áreas “no productivas”; y cuando buscan formas de incrementar su ingreso, por lo general no conocen otras opciones para general ingresos a partir de los bosques, y ven el despeje de las áreas de bosque como la única solución viable.

Como parte del Programa Cerros de Los Maribios, hemos designado un proyecto de reforestación y conservación para trabajar en este importante problema.  En trabajo conjunto con el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales estamos ayudando a implementar un plan de manejo para el área ambientalmente protegida, la cual incluye a siete de las comunidades de nuestro programa “Cerros de Los Maribios”.  Como parte del proyecto, para nosotros es importante evaluar la escala del daño causado por los incendios forestales y entender las razones de las prácticas que están causando daño al ambiente alrededor de estas comunidades.  Con la estación seca cerca de llegar a su fin, los incendios están en su momento más intenso y la etapa de investigación de este proyecto ya está en curso.  Miembros de nuestro equipo, acompañados por productores de El Ojochal del Listón, están registrando las áreas quemadas y los hábitats destruidos, así como los límites de las propiedades en las laderas.  Esto se está hacienda utilizando un GPS y después la información es transferida a mapas en la oficina de Nuevas Esperanzas.

Además de entender mejor la condición del bosque, el equipo de Nuevas Esperanzas está utilizando este tiempo para conocer más acerca de la causa y la frecuencia de los incendios forestales que representan un problema tan grande.  Después de todo, sería inútil plantar nuevos árboles para simplemente ver cómo se queman en los próximos meses y años.  En trabajo conjunto con el guardaparque, los miembros del equipo de Nuevas Esperanzas también participaron en una capacitación para brigadas anti-incendios formadas por voluntarios de El Ojochal, Agua Fría y El Ñajo.  Al involucrar a la comunidad en la lucha contra los incendios, se espera que el tener un mayor entendimiento del daño que los incendios causan pueda ayudar a prevenirlos.

También se ha instalado un sistema de alerta temprana que involucra la notificación por correo electrónico de los “puntos de calor” identificados por satélite en el área protegida, pero a menudo los incendios son descubiertos primero por miembros de la comunidad o por el equipo de Nuevas Esperanzas mientras trabajan en la zona.  Uno de los miembros de nuestro equipo, Yamil Fuentes, se está ganando la reputación de “bombero residente”, pues ha sido el primero en llegar a la escena de varios incendios pequeños.  Está claro que cambiar esta práctica que tanto daño hace al ambiente va a ser un proceso largo, pero trabajando junto con las autoridades y con quienes viven en esta hermosa pero remota zona de Nicaragua, estamos seguros de que se puede lograr con el paso del tiempo.

30/04/10