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Cortar y pegar en La Palmerita
Los derechos de propiedad sobre la tierra en La Palmerita han sido algo
muy deseado por los miembros de esta nueva comunidad desde su llegada en el año
2001. Después de dejar sus hogares en el
Norte del país cuando fueron desplazados durante la crisis del café, estos
extrabajadores cafetaleros han sido decepcionados por el lento progreso en el
establecimiento de la nueva comunidad. Los
títulos legales para el área de vivienda fueron finalmente entregados en el año
2008, pero con una casa y sin un modo para ganarse la vida, la vida en La
Palmerita aún no es sostenible. En el
mes de enero, Nuevas Esperanzas empezó a trabajar con la comunidad en el largo
proceso de dividir la tierra de producción agrícola, de modo que cada quien
pudiera saber qué pedazo de tierra le correspondía, para cultivar la tierra
tanto para autoconsumo como para generar un ingreso.
Este proceso no es fácil, y se vuelve más complicado debido a que
durante los años de espera, algunos miembros de la comunidad empezaron a
cultivar algunas áreas de tierra de manera informal. La primera tarea fue la de identificar quién
había estado cultivando cuál área de tierra, lo cual no es poca cosa si se toma
en cuenta que el área designada para producción agrícola tiene alrededor de 350
hectáreas. El equipo de Nuevas
Esperanzas realizó una medición informal con un GPS para identificar el área
aproximada que ha sido cultivada. A
partir de estos datos, se produjo un mapa y se preparó los materiales para un
taller a realizarse con la comunidad.
Alrededor de 100 personas fueron divididas en 13 grupos pequeños, y a
cada grupo se le entregó un perfil del área de cultivo de su grupo. Luego, armados con pega, tijeras y cartulina
de colores cortada del tamaño adecuado de cada lote, los grupos se dedicaron a
organizar los lotes de acuerdo con la forma y orientación que a cada persona le
gustaría tener.
Tom Ternes, voluntario de Nuevas Esperanzas, ayudó en la realización de
este taller, y esto es lo que él dijo sobre este día en La Palmerita:
“Uno de los otros proyectos de Nuevas Esperanzas en los cuales sólo
ayudé por un día y probablemente fue la experiencia más interesante que he
tenido en Nuevas Esperanzas. Tuvimos una
reunión grande con alrededor de 100 miembros de la comunidad que se dividieron
en grupos con un mapa de la tierra de cada grupo en un papel del tamaño de un póster. Les dimos cartulinas cortadas de distintas
formas, cada una con la escala equivalente a las dos manzanas y se les pidió
usar las cartulinas para subdividir el mapa grande en lotes de dos manzanas
para cada familia. A mí me tocó un grupo
fácil, puesto que sólo había siete familias, pero dedicaron unas cuantas horas
a mover cuidadosamente los bloques, cortándolos en secciones y acomodándolos
hasta que todos estuvieron conformes con la distribución. Cuando todos estuvieron de acuerdo con la
distribución de la tierra, les hicimos firmar la distribución (algunos no
podían escribir, entonces pusieron su huella dactilar) para hacer constar su
aprobación. Luego tomamos una foto del
grupo sosteniendo el mapa con la distribución como prueba de que estaban de
acuerdo con la división. Durante los meses siguientes Nuevas Esperanzas
finalizará la división utilizando una computadora, realizando las mediciones de
los terrenos e instalando marcadores de límites para establecer divisiones
adecuadas de los terrenos. Luego le
corresponderá al gobierno de Nicaragua emitir las escrituras.
“El proceso me recordó un poco a las divisiones de tierra de Oklahoma a
finales de los 1880s. En las pocas horas
que estuvimos en La Palmerita, los miembros de la comunidad decidieron el
destino de sus familias por varias generaciones. Fue muy agradable para mí pensar que en 100
años, habrán familias cultivando los terrenos que yo ayudé a lotificar”.
20/02/09
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