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El Huracán Félix causa estragos en la Región del
Atlántico Norte de Nicaragua
El 4 de septiembre alrededor de las 5 a.m., Félix llegó a la Costa
Atlántica de Nicaragua como un poco común y muy poderoso huracán de "categoría
5”. Cruzando la costa en Sandy Bay, al
Norte de Puerto Cabezas, el huracán dejó a su paso un rastro de devastación
conforme se movía tierra adentro a través del Norte del país. Más de cien personas murieron durante la tormenta
y más de 10,000 casas fueron destruidas.
Mientras las autoridades nicaragüenses evaluaban los daños, Nuevas
Esperanzas ofreció asistencia para disminuir las urgentes necesidades de agua y
saneamiento. El comité de ayuda ante
desastres asignó a Nuevas Esperanzas la tarea de ayudar con las necesidades
inmediatas en el municipio de Rosita en la Región Autónoma del Atlántico
Norte. Nueve días después del paso del
huracán por territorio nicaragüense, Arturo Juárez y Andrew Longley llegaron a
la región para evaluar las necesidades más urgentes, trabajando conjuntamente
con el staff local del Ministerio de Salud.
"Cuando llegamos a Rosita, parte de lo
que se conoce como el ‘triángulo minero’ de Nicaragua debido a sus antiguas
minas de oro, nos sorprendimos al ver que la infraestructura de la ciudad casi
no había sido afectada por la tormenta.
Sin embargo, al viajar hacia el Este de Rosita, entramos al área
afectada encontrándonos abruptamente en el medio de algo que se parecía más a
las secuelas de una bomba atómica que de un huracán. La destrucción del bosque que anteriormente
había sido tan denso era increíble. La
mitad de los árboles habían sido arrancados de raíz, y aquellos que todavía
estaban sujetos al suelo no tenían hojas ni ramas. Desde lo alto de una colina pudimos ver que
la destrucción se extendía hasta el horizonte y lo único que se veían eran troncos
desnudos que salían de la tierra. Esta
área no es sólo de bosques, sin embargo, ya que constituye el hogar de cientos
de pequeñas comunidades, algunas a lo largo de los caminos, otras a varios días
de caminata dentro de la selva. Nosotros
sólo pudimos llegar a las comunidades que estaban más cerca del camino
principal hacia Puerto Cabezas durante el primer día, ya que las inundaciones
habían cubierto los puentes que permitían cruzar hacia el Norte, donde están
las áreas más remotas. Ligeras casas de
madera y palma se encontraban aplanadas en el piso, e incluso las casas que
tenían mejor construcción habían perdido parte significante de sus techos. En los campos se podían ver cantidades de
hojas de zinc corrugado, arrugadas como si fueran de papel. Los pozos y las letrinas en las áreas más
bajas estaban inundados, y los niños caminaban descalzos por las aguas
contaminadas.
"El día de hoy el nivel del agua bajó lo
suficiente para que podamos llegar a cuatro comunidades que habían sido
incomunicadas debido a la inundación de los puentes. La mayoría de la gente había perdido sus
casas y en dos comunidades encontramos cientos de personas apiñadas en las
aulas de las escuelas que habían sido recientemente construidas, y que eran
prácticamente las únicas edificaciones que habían sobrevivido al desastre
intactas. Pronto se hizo claro que
debíamos dar la más alta prioridad a estos refugios, ya que las altas
concentraciones de gente desplazada sin acceso a agua adecuada para el consumo
humano y con un saneamiento limitado pueden provocar epidemias de enfermedades
diarreicas que pueden atentar contra la vida.
Pudimos clorar algunos pozos que no se habían llenado con las aguas
contaminadas por la inundación, pero está claro que será necesario hacer mucho
más para mejorar las condiciones para la gente que está viviendo en estos
refugios. Afortunadamente llegaron
algunas camionetas del Programa Mundial de Alimentos, y nuestros colegas del
Ministerio de Salud proveyeron asistencia médica.
"Mañana empezaremos a trabajar en el
tratamiento del agua para los refugios y la semana siguiente traeremos
materiales desde la zona del Pacífico para construir letrinas. Con tanta gente viviendo en estas pequeñas escuelas,
las letrinas existentes se llenarán en muy poco tiempo. Estamos coordinando nuestro trabajo con un
grupo de agua y saneamiento de Acción Contra el Hambre, quienes están
trabajando más hacia el Este, cubriendo el área alrededor de Sahsa en el
municipio de Puerto Cabezas. La escala
de destrucción es considerable, pero parece que está llegando la ayuda. La cooperación que se ha visto con otras
agencias de ayuda y con el gobierno ha sido alentadora y esperamos que juntos
podamos traer prontamente la ayuda adecuada para ayudar a los más vulnerables."
14/09/07
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