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Progreso del trabajo de emergencia después del Huracán Félix

Apenas dos semanas después de que miles de hogares fueran destruidos por el Huracán Félix, cientos de familias del triángulo minero de Nicaragua hoy tienen acceso a agua limpia como parte de la respuesta de Nuevas Esperanzas ante este desastre.  En trabajo conjunto con el Ministerio de Salud en Rosita, Nuevas Esperanzas ha enfocado su atención en tres refugios para familias desplazadas donde cientos de hombres, mujeres y niños se encuentran apiñados en las aulas y corredores de las pequeñas escuelas de las comunidades.  En consulta con la epidemióloga del Ministerio de Salud, se dio la más alta prioridad a estos refugios en vista del riesgo de que aparezcan enfermedades entre las familias desplazadas.

La mayor preocupación era un refugio en la comunidad de California, donde 32 familias que estaban viviendo distribuidas en dos aulas de la escuela sólo tenían acceso al agua de un manantial lodoso localizado a unos cuantos cientos de metros de la escuela.  Habían bebés cuyos biberones contenían esta agua contaminada mientras que los mismos baldes que eran utilizados para bañarse y para beber contribuían al mal estado de la higiene en el refugio.  Nuevas Esperanzas inmediatamente contactó a Acción Contra el Hambre que estaba trabajando en el vecino municipio de Puerto Cabezas, para pedirles prestado un tanque de agua plegable.  El tanque fue instalado y el mismo día llegó un vehículo tanquero para proveer al refugio con agua tratada.

Las entregas de agua para el refugio son únicamente una solución temporal y al mismo tiempo que el tanque de agua fue instalado, se empezó el trabajo de retirar los árboles caídos en el manantial.  Después de una rápida evaluación del flujo del manantial y la calidad del agua, el equipo de agua y saneamiento de Nuevas Esperanzas diseñó una estructura para filtrar y almacenar agua del manantial.  Este manantial reemplazará la necesidad de entrega de agua limpia por parte del vehículo tanquero y cubrirá las necesidades de las familias desplazadas mientras estén viviendo en la escuela.  Uno de los problemas del trabajo de ayuda ante desastres es que a menudo es muy difícil estimar el tiempo que las familias desplazadas deberán quedarse en los refugios temporales.  El gobierno nicaragüense ha declarado los primeros seis meses a partir del desastre como “fase de emergencia”, después de la cual iniciará el trabajo de reconstrucción.  A partir de la experiencia de desastres naturales que han ocurrido con anterioridad en Nicaragua, pueden pasar años en lugar de meses, antes de que se llegue a soluciones de largo plazo para cubrir las necesidades de vivienda.

Además de la provisión de agua para California, Nuevas Esperanzas ha iniciado el trabajo de rehabilitación de pozos contaminados, empezando con pozos comunitarios utilizados por las familias desplazadas.  En los pozos en los que el agua no es demasiado turbia, la cloración es un medio de tratamiento razonablemente efectivo.  Sin embargo, muchos pozos se llenaron con agua de las inundaciones, y en estos casos primero se drenó el agua contaminada con una bomba de succión.  Cuando el agua del pozo empezaba a aclararse, se utilizaba cloro.  El Ministerio de Salud ha entregado a Nuevas Esperanzas una lista de casi 400 pozos en el municipio de Rosita que se cree han sido contaminados por la tormenta.  Es obvio que hay todavía mucho trabajo por hacer, y Nuevas Esperanzas continuará trabajando por aliviar las urgentes necesidades de agua y saneamiento de los más afectados por este desastre natural. 

21/09/07